Iniciando 2013 comenzó el andar, pues había que caminar hacia la dirección correcta. Y así, salíamos corriendo de la escuela a la terapia, para llegar a tiempo. En el camino almorzábamos cualquier cosa rapidito. Esa primera vez inigualable. Te explican todo el protocolo , toda la rutina, pero todavía es difícil entender tanta información. Me contuve escuchando a la terapeuta, el familiar que me acompañaba se levantó de la mesa y se fue a llorar al pasillo.
Allí entendí que la terapia era la esperanza, y que ese día comenzaba todo. Aquello fue como un sueño.
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