Y por la pandemia, toda la familia poco a poco se adaptó, mi niño también. Al principio creo que todos lo asumimos como unas "vacaciones" repentinas, la dura rutina que vivíamos se detuvo y ya. Antes de la pandemia mi niño tenía altibajos para hacer las tareas de la escuela, a veces quería, a veces no. Y cuando no había tareas de la escuela yo le colocaba otras, y se volvió rutina. Pero ahora llego la pandemia, y rompió esa rutina.
Entonces, comenzamos una nueva, debo confesar que siempre estuve llena de temor, cada decisión era un ensayo y error. Pero todo en la vida cambia y así lo asumí, lo fundamental era transmitir calma y paz.
Con el pasar de los meses, mi niño empezó a mostrar algo increíble a mis ojos, si correcto, quería hacer las tareas. Cada día lo disfrutaba. Inclusive el día que no tenía tareas, me pedía que le pusiera. Y entre tareas de la escuela, tareas inventadas, terapia en casa y ayudar en el hogar, pasaba la pandemia.
Es feliz así, entendí, necesitaba la estructura. Aquello fue todo una sorpresa en pandemia.
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